
El festival
DIRDIRAK eta dardarak nace en el corazón del valle de Imotz como un gesto de luz a las puertas del invierno. Un festival que invita a caminar despacio, a mirar de nuevo el territorio y reconocerse en él; a dejarse envolver por la oscuridad para descubrir que también el silencio brilla. Cuando los días se acortan y la noche crece, la luz se convierte en guía: nos acompaña en el tránsito hacia el invierno, en ese umbral donde lo visible y lo invisible se confunden. Inspirado en los destellos que iluminan los pueblos y caseríos de Euskal Herria al caer la tarde, el festival rinde homenaje a las luces que nunca se apagan: las de quienes habitaron antes este paisaje, las de quienes aún resisten en él, y las de quienes sueñan con permanecer.
Dirdirak son esos reflejos que viajan entre generaciones; dardarak, los temblores que nos recuerdan que seguimos vivos. La luz es el lenguaje que une todo: la memoria, el arte, la naturaleza y el cuerpo. Cada instalación, cada taller, cada encuentro se convierte en un puente entre el pasado y el presente, entre lo íntimo y lo colectivo. Como decía Ouka Leele, “la luz lo dibuja todo”, y aquí se convierte también en relato: el del territorio que respira, el de las comunidades que lo sostienen, el de la belleza que persiste incluso en la penumbra.
El festival transcurre por un tramo de la vía verde del Plazaola, entre Latasa y Urritza, un corredor que fue industria y hoy es vida, donde las montañas, los túneles y el río dialogan con las obras lumínicas y sonoras. Caminar por él es recorrer también un tiempo simbólico: el fuego del pasado, la introspección del presente y la promesa del futuro. En DIRDIRAK eta dardarak confluyen arte contemporáneo, sostenibilidad, comunidad y paisaje.
Es un festival sin huella y sin artificio, una invitación a apagar el móvil, a dejar que la noche nos guíe, a escuchar el eco de los pasos y los cencerros de los Joaldunak despertando la tierra. Más que un evento, es una experiencia de conexión: con la naturaleza, con los otros, con uno mismo. Un homenaje al temblor que nos habita y al destello que nos recuerda quiénes somos cuando la oscuridad se disuelve.
Recorrido del festival

Cómo llegar
Distancias en tiempo:
Iruña // Latasa // 25 min
Donosti // Latasa // 50 min
Altsasu // Latasa // 25 min
Gasteiz // Latasa // 55 min
Bilbo // Latasa // 1h 30 min
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Desde Pamplona e Irurtzun
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Importante: El recorrido no está iluminado, llevar iluminación propia.
Accesibilidad
Festival inclusivo adaptado a personas con movilidad reducida
Contaremos con bicis adaptadas dónde se llevará a las personas que no puedan andar en exceso.
Recomendaciones para venir al festival
Trae tu linterna o frontal
Se aconseja traer calzado y ropa cómoda y abrigada.
Para prevenir la posible contaminación sonora y dar la oportunidad a todas las personas de tener una experiencia inmersiva se invita a no hacer utilización del teléfono móvil salvo modo linterna.